miércoles, 6 de agosto de 2008

La mas bella

Fue una noche en que las estrellas dejaron de pestañar,
en que la luna juró no estar mintiendo...
Fue una noche, cuando la capacidad aún se sorprendió de si misma.

Derribabas mi vida sin hacer el menor ruido
tu sigilo, implacable mariposa de metal.
Paso a paso, hasta llegar a tu fin,
faltaste el respeto a miles de sabios y entendidos.

El viento golpeó tus alas,
y soberbia como pocas,
te adentraste en el corcel del egoísmo.

Salmos de hadas enfurecidas,
hijas y hermanas de la paz.
El ejército de la divinidad
se alertó con tu amenaza,
al sentirte desde las sombras llegar.

Intentaron detenerte,
para ayudarme y evitar,
que una vez más desafíes aquel juramento,
de no atacar a un débil mortal.

Nada pudo con tu arcoíris de maldad.
Sabrás de lo que hablo o aún lo negarás?
La piedad no conocía tu rostro,
Y lentamente se alejó de ti.

Fuiste recostándote en los fuegos,
para ver los despojos de tus actos,
y volviéndote un antiguo rayo,
empalaste mi corazón.

Quién paga un atardecer recreando tu lenguaje,
tu calor, tus pensamientos de coral?
Dime, explícame de tus labios
Quién aplaca este veneno accidental?

Nadie se acuerda de mi.
Ni tu risa, ni la fruta en el nogal.
Has cometido un crimen,
y algo debes reparar.

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