lunes, 4 de agosto de 2008

El Lobo y la Luna


Atormentado por sombras, caminaba invisible por las calles, el recién llegado.
Echo de luz, de sombra, de fuego y nieve, confundido y asustado.
llegaste a mí tan triste, débil... cansado ya de no entender.
Si lo sabré yo!
Te observaba de lejos, temía de tu alma joven y nueva.
Me acerqué, te hable... parecía que me conocías.
Sabia que en aquel cuarto íbamos a ser interrumpidos, así que espere. y cuando llego el momento, te tome en mis brazos y te abrasé muy fuerte.


Al principio fue miedo, asta que te vi por dentro, te toque, te conocí.
Después fue calido, un abrazo calido. Estabas mas tranquilo, estabas a salvo.
Ahí te vi, mi recién llegado, "que alma mas pura y hermosa que tenes" pensé en decirte, pero calle.

Casi marcho sin cumplir mi palabra de dejar a tus ojos un hermoso conjunto de pareados y versos que hablen de lo que hablan nuestros ojos cuándo furtivos se encuentran en cada esquina, cada rincón de cada recuerdo que celosos nos resguardan.

Pura luz, con el alma valiente, el lobo que se enfrenta a mil serpientes, a mil demonios, a mil sombras en la oscuridad cada noche.
y estoy ahi para vos, obserbando... palida, fria. por siempre tu luna.

Me gusto lo que vi...
Casi marcho sin volver a repetir que no hay poro ni esquina ni rincón ni pensamiento en el que con ímpetu no haga presencia el sabor Del roce de tu alma a la mía.

Esa noche te pregunte si solías llorar con frecuencia.
Respondiste que no...
Entonces que llores todos los días, ya que las lagrimas eliminan toxinas, al igual que el sudor.
Pero las lágrimas son más poéticas.

Y vas a llorar mucho, mi recién llegado.
Porque ser un lobo viviendo en un mundo de corderos no es tan fácil como parece.

Casi marcho y no marché aún expectante a tu llegada a tus besos prometidos y aún por venir cuando pronto muy pronto oiga tus pasos y tu respiración... aquí estás.

Y ahora, ya no escribo, sino beso.

No hay comentarios: